<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Instituto MIA]]></title><description><![CDATA[Auditorio MIA, Museo Interactivo Sobre Las Adiciones]]></description><link>http://mia.culiacan.gob.mx/</link><image><url>http://mia.culiacan.gob.mx/favicon.png</url><title>Instituto MIA</title><link>http://mia.culiacan.gob.mx/</link></image><generator>Ghost 3.3</generator><lastBuildDate>Mon, 30 Mar 2026 05:07:49 GMT</lastBuildDate><atom:link href="http://mia.culiacan.gob.mx/rss/" rel="self" type="application/rss+xml"/><ttl>60</ttl><item><title><![CDATA[NI FALTA DE PANTALONES, NI PERSONAS DÉBILES.]]></title><description><![CDATA[<!--kg-card-begin: markdown--><p>Aunque desde los años 50´s el alcoholismo fue declarado por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad, aún en la actualidad sigue estando estigmatizado. Los familiares que han crecido y/o convivido con una persona adicta al alcohol o cualquier droga de su preferencia, debido a la</p>]]></description><link>http://mia.culiacan.gob.mx/ni-falta-de-pantalones-ni-personas-debiles/</link><guid isPermaLink="false">5ed95bbcf892a007715d7999</guid><category><![CDATA[BLOG]]></category><category><![CDATA[Instituto MIA]]></category><category><![CDATA[Felipe Velarde]]></category><category><![CDATA[Museo]]></category><category><![CDATA[MIA]]></category><category><![CDATA[Prevencion]]></category><category><![CDATA[Adicciones]]></category><dc:creator><![CDATA[Administracion]]></dc:creator><pubDate>Thu, 04 Jun 2020 20:48:07 GMT</pubDate><media:content url="http://mia.culiacan.gob.mx/content/images/2020/06/MIA-BLOG02-01.png" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: markdown--><img src="http://mia.culiacan.gob.mx/content/images/2020/06/MIA-BLOG02-01.png" alt="NI FALTA DE PANTALONES, NI PERSONAS DÉBILES."><p>Aunque desde los años 50´s el alcoholismo fue declarado por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad, aún en la actualidad sigue estando estigmatizado. Los familiares que han crecido y/o convivido con una persona adicta al alcohol o cualquier droga de su preferencia, debido a la desesperación y a la impotencia causada por todos sus intentos fallidos para evitar que se siga haciendo daño, llegan a pensar que su familiar adicto no tiene amor hacia ellos, pues de lo contrario creen, cumpliría todas sus promesas y actuaría dejando de causar sufrimiento a sus familiares; otros desde sus resentimientos, llegan a expresar que el adicto se lo buscó, ya que él “decidió” meterse en eso y ahora le “faltan pantalones” para salir de su adicción; por otra parte, los compañeros de trabajo o vecinos en su desconocimiento de la enfermedad, emiten juicios llamándolo vicioso o irresponsable, mientras que en el contexto socio-cultural se nos ha presentado un estereotipo de la persona con adicción como alguien “malo” o sin educación, moralizándose y distorsionándose lo que es esta enfermedad, e incluso, a algunos profesionistas de la salud nos ha llevado a cada uno su propio proceso para el entendimiento y aceptación de la misma. Por lo que, una persona con alcoholismo o con una adicción a cualquier sustancia química, ni le falta amor por sus familiares (ya que incluso, son éstos ante quienes siente más dolor por los daños causados con su enfermedad), ni tampoco podemos seguir llamándolos viciosos, pues solo sería referirnos de forma peyorativa a la persona con adicción, ni le falta educación y mucho menos es alguien “malo”. Esta enfermedad, la vemos en personas con alto grados académicos, en personas con una historia previa a la aparición de la droga de una gran nobleza y generosidad, así como en personas que en otros ámbitos de sus vidas han demostrado éxitos, triunfos y cualidades que los llevaron a sobresalir, es decir, ni falta de pantalones, ni personas débiles.</p>
<p>¿Por qué entonces en el siglo XXI nos sigue resultando difícil de concebir a una persona con adicción como una persona con una enfermedad?, sin duda uno de los síntomas de esta enfermedad que nos llega a resultar inconcebible a quienes no la padecemos, es la pérdida de control ante la sustancia, el acto de no poder parar o, dicho en palabra técnica: La Compulsión. Es decir, ¿cómo es posible que un ser humano se siga haciendo daño una y otra vez, y continuar consumiendo?, ¿cómo es que, si ya vivió consecuencias y pérdidas de dinero, de trabajo, de amistades, de familiares, de salud, de proyectos, de estudios, de bienes materiales, de paz, etc., etc. siga en el consumo? Y sin embargo, en esta enfermedad pasa, como en muchas otras enfermedades mentales donde vemos comportamientos que manifiestan una falla de juicio y la persona en cuestión actúa exponiendo su vida, arriesgando su integridad o poniendo en amenaza su seguridad, siendo justamente todo lo contrario a lo que se nos ha enseñado, ya que hablando de enfermedades que afectan la mente, el cuerpo, las emociones y el alma, aquí no aplica el dicho “querer es poder” y entonces creer que si no puede dejar de consumir, es porque no quiere o, porque no le importo o, porque no me ama o, porque es un irresponsable o, porque no fue bien educado o, porque no tiene pantalones, etc., etc.; sería continuar distorsionando la adicción como enfermedad.</p>
<p>¡A incontables personas con adicción escuché en un momento genuino de arrepentimiento decir(se) ni una más…!, mostrando un deseo honesto por parar y cambiar su forma de beber, de drogarse y de su estilo de vida del lado de la irresponsabilidad, sin embargo, he visto también cómo en esta enfermedad, lo que la persona con adicción en sus trabajos terapéuticos escribe con la mano, en 3 segundos lo borra con el codo, siendo avasallado por el impulso que acompaña un autoengaño de creer que esta vez sí podrá parar y controlar su droga, además del miedo intenso de tener que enfrentarse a vivir sin su bastón, la droga, pues ¿cómo le hará para socializar o bailar con seguridad sin el efecto de la droga?, ¿cómo le hará para mitigar el miedo y sentirse fuerte sin la droga?, ¿cómo le hará para tranquilizar sus demonios sin la anestesia de la droga?, ¿cómo le hará para trabajar horas extras sin cansarse?, ¿para manejar, para jugar, para dormir, para relajarse sin el “poder “ que le otorga el alcohol y/o a la droga?.</p>
<p>El alcoholismo y las adicciones son por lo tanto una enfermedad, que además de implicar a cada una de las esferas que constituyen al ser humano, la persona con adicción siempre se resistirá a recibir ayuda, debido al control que sus miedos ejercen en él, a su desconfianza de no ser bien tratado o a su vergüenza al aceptar que pudo más la droga que su voluntad y, por lo tanto, sentir que decepcionó, por lo que te invito a que te acerques si tienes un familiar con adicción o tú te encuentras con problemas con tu consumo, a recibir ayuda, habemos muchos especialistas e instituciones que partimos del entendimiento de la adicción como una enfermedad y podrás encontrar un acompañamiento empático a tus miedos, tu desconfianza y/o tu vergüenza.</p>
<p>PSIC. FELIPE VELARDE OCHOA.<br>
(Cédula Profesional: 2457275, Cédula Maestría: 5063437).</p>
<!--kg-card-end: markdown-->]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[HIJOS ADICTOS A LAS DROGAS… ¿PADRES CULPABLES?]]></title><description><![CDATA[<!--kg-card-begin: markdown--><p>En el mundo actual la sociedad vive en un contexto complejo de cambios vertiginosos que pueden generar incertidumbre particularmente entre los jóvenes, quienes están expuestos a algunas prácticas de riesgo. En este sentido, generalmente los padres de familia presentan dificultades para enfrentar estas dinámicas con sus hijos, además pueden sentirse</p>]]></description><link>http://mia.culiacan.gob.mx/hijos-adictos-a-las-drogas-padres-culpables/</link><guid isPermaLink="false">5eb5c817f892a007715d7943</guid><category><![CDATA[MIA]]></category><category><![CDATA[BLOG]]></category><category><![CDATA[Prevencion]]></category><category><![CDATA[Adicciones]]></category><category><![CDATA[Instituto MIA]]></category><category><![CDATA[José Castrejón Vacio]]></category><dc:creator><![CDATA[Administracion]]></dc:creator><pubDate>Fri, 08 May 2020 21:06:07 GMT</pubDate><media:content url="http://mia.culiacan.gob.mx/content/images/2020/05/MIA-BLOG-1.png" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: markdown--><img src="http://mia.culiacan.gob.mx/content/images/2020/05/MIA-BLOG-1.png" alt="HIJOS ADICTOS A LAS DROGAS… ¿PADRES CULPABLES?"><p>En el mundo actual la sociedad vive en un contexto complejo de cambios vertiginosos que pueden generar incertidumbre particularmente entre los jóvenes, quienes están expuestos a algunas prácticas de riesgo. En este sentido, generalmente los padres de familia presentan dificultades para enfrentar estas dinámicas con sus hijos, además pueden sentirse impactados e incapaces de responder en forma eficaz cuando éstos manifiestan, por ejemplo trastornos emocionales, intento de suicidio, consumo de drogas, accidentes,  violencia,  embarazos no deseados, entre otros problemas.</p>
<p>En este contexto, los padres de familia que enfrentan el hecho de que alguno de sus hijos consume drogas, se traduce en una experiencia preocupante y dolorosa; porque sufren ante la probable destrucción paulatina de su ser querido y la cancelación de los sueños, cuando los trajeron a este mundo.</p>
<p>Cuando los padres descubren que alguno de sus hijos está consumiendo drogas, experimentan una serie de sentimientos encontrados, que van desde el dolor, la angustia, la culpa, la vergüenza, etc., y frecuentemente se preguntan si ellos son los culpables de lo que le sucede a su hijo o hija.</p>
<p>Por ello, es fundamental considerar, que hoy en día, todas las familias son vulnerables  a tener  en casa problemas relacionados con el consumo de sustancias psicoactivas, y otros problemas psicosociales, con todo lo que esto implica.</p>
<p>Cabe señalar que los diferentes grados de tensión que experimentan los jóvenes en el mundo actual, se expresan en estados de ánimo variables y emociones negativas, como el aburrimiento, la depresión, o la ansiedad; por lo que algunos de ellos (uno de cada tres, de acuerdo a datos estadísticos) recurren al consumo de sustancias psicoactivas, como una forma de evadir o aliviar esos, o a veces, para desafiar las reglas de la familia.</p>
<p>Es común que estos jóvenes se integren a grupos juveniles, pandillas, o sean captados por grupos de delincuentes, en donde la pertenencia a las mismas implica la convivencia bajo los efectos de las drogas. Hoy en día cuando los jóvenes carecen de información adecuada, tienen a ser influidos por compañeros, que los inducen al consumo, para ello se magnifican los efectos de la intoxicación y se banalizan los negativos y riesgos que tienen las drogas.</p>
<p>Las familias tienen la responsabilidad de asumir adecuadamente el papel de formadores y guía de sus hijos; sin embargo, las exigencias laborales, la necesidad de que ambos padres trabajen, la falta de comunicación y el escaso tiempo para estas labores, hacen difícil cumplir con estos propósitos, en estos casos los padres cometen el error de compensar estas ausencias, proporcionándoles los bienes materiales que les piden, asumiendo más el papel más de amigos, que el que les corresponde de formadores.</p>
<p>El hecho de darse cuenta del consumo de drogas en alguno de los hijos o hijas, las emociones y sentimientos que provoca, la falta de preparación para enfrentar estos hechos puede ser causante de un deterioro en las relaciones familiares y hasta la ruptura de la relación entre los padres, o de estos con sus hijos.</p>
<p>Es frecuente escuchar lo siguiente:<br>
<strong>¡Tú tienes la culpa por haberlo(a) sobreprotegido!<br>
¡Tú eres responsable por el mal ejemplo que le has dado!<br>
¡Mira el daño que nos haces cuando consumes drogas, después de todo lo que hemos hecho por ti!<br>
¡Me arrepiento de haberte traído al mundo!<br>
¡Yo no les pedí que me trajeran!</strong></p>
<p>Llegado este punto de nada servirá repartir culpas y aunque el que consume drogas lo hace de manera voluntaria, tiende a culpar a los demás de sus problemas, a veces con formas de manipulación y de chantaje.</p>
<p>Cuando se presentan estos problemas es necesario un adecuado manejo de las situaciones, es necesario el abordaje de las emociones de enojo y culpa, de otra manera el problema se complicará, por ello a continuación presentamos una serie de recomendaciones para el manejo de estas situaciones:</p>
<ul>
<li>Culpar al otro NO ayuda a aceptar nuestra parte de responsabilidad para apoyar al adicto, ya que esperamos que sea el otro el que actúe.</li>
<li>Culpar al cónyuge hace que justifiquemos los errores del hijo o hija.</li>
<li>No facilita la  comunicación positiva, que permita que se ayude al paciente.</li>
<li>Limita la posibilidad de trabajar en equipo y encontrar soluciones adecuadas.</li>
<li>Propicia un ambiente familiar más tenso.</li>
<li>Fomenta una actitud que no permite analizarnos a nosotros mismos,<br>
y de ésta forma, evitar nuestro propio proceso de aprendizaje.</li>
<li>Limita la posibilidad de que los padres puedan intervenir adecuadamente para apoyar la recuperación de su hijo o hija.</li>
<li>Culpar a la pareja de los errores del paciente, significa enseñarle al paciente a culpar siempre a otras personas de sus errores.</li>
<li>Culpar a la pareja o a un miembro de la familia, refuerza la idea de que el problema no se soluciona, debido al comportamiento de otros.</li>
</ul>
<p><strong>Por lo tanto:</strong></p>
<ul>
<li>No busque culpables dentro, ni fuera de la familia. No sirve de nada.</li>
<li>No se victimice ni culpabilice, por el contrario muéstrese capaz y decidido a enfrentar el problema.</li>
<li>Busque ayuda urgente.</li>
<li>Fomente el diálogo con su pareja.</li>
<li>Recuerde que las dificultades entre la pareja (ej: separación de los padres, mala dinámica de pareja, etc), no debe interferir en el tratamiento del paciente.</li>
</ul>
<p>Para ello es necesario ponerse de acuerdo respecto a lo que queremos trabajar como pareja.</p>
<p><strong>Recuerde que un problema de consumo de sustancias en casa, es una alerta de que algo no está funcionando bien en la familia, también será una oportunidad para aprender a ser mejores. Pero es necesario buscar ayuda.</strong></p>
<p><strong>Mtro. José Manuel Castrejón Vacio</strong><br>
Maestro en Atención Integral al Consumo de Drogas<br>
Experto en tema de Adicciones con más de 35 años en el área<br>
Y Asesor del Museo Interactivo sobre las Adicciones</p>
<!--kg-card-end: markdown--><figure class="kg-card kg-image-card"><img src="http://mia.culiacan.gob.mx/content/images/2020/05/LOGO-MIA-NUEVO-01-3-1.jpg" class="kg-image" alt="HIJOS ADICTOS A LAS DROGAS… ¿PADRES CULPABLES?"></figure>]]></content:encoded></item></channel></rss>